El planeta de Pessoa.

Conocía el amor, a través de las personas que la habían amado a ella, pero eso, no era del todo amor. Supuso que esa manera de querer, era la que la haría despegar de suelo, pero se equivocaba. E imaginó que ese estúpido “enganche” estaba cosido con hilos indestructibles y, nuevamente, falló.

Guionizó que todo cuando deseaba, lo conseguiría en su paso por la vida de los demás, y esa ingenuidad, hacía que volviese a tropezar, hasta que descubrió, que tropezar por mirar al cielo compensaba, y de tanto caer y levantar, le crecieron alas y se llenaron sus rodillas, de heridas y sus ojos de estrellas.

Construía historias que otros vivian, sin darse cuenta de que el amor, era ella. Y donde quiera que fuera, si bailaba o reía; si escribía o maldecía; si volaba o se estrellaba; si cantaba o lloraba, iba dejando, encriptados mensajes, que sólo los más intrépidos y ávidos, serían capaces de descifrar.

Mientras, su alquimia pretendía descubrir de qué “elementos” estaba compuesto el amor, los planetas jugaban sobre su cabeza, y venus y la luna componian canciones, que solo era posible escuchar en silencio, desde dentro. Donde el desasosiego escribe libros de Pessoa, donde la miel siempre es amarga.

Quería descifrar de qué estaba compuesto el amor, y buscaba cada noche por las callejuelas de París. “Porque soy del tamaño de lo que veo y no de mi estatura” le susurró al amor al oido, y “No conozco otra razón de amar que amarte”.

Así, por fin, descifró el mensaje encriptado y despejo la x. El amor era el único misterio del universo que no merecía ser resuelto. Hay que amar como ama el amor, sin ninguna razón para hacerlo. El amor no piensa, no analiza. Solo es.

Rosa Vidal Ross
💙https://www.youtube.com/watch?v=PS-xM0sNmXo

 

 

La imagen puede contener: una o varias personas y personas de pie

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Los lunes viajo a París.

De lunes a miércoles viajo a París. Camino de noche por la ciudad a oscuras, y me detengo, mirando las luces de las ventanas, e imagino las historias que ese instante, están sucediendo. Llevo zapatos de tacón alto y el pelo suelto, mi ordenador portátil en una mano y un bolso lleno de libros colgado del hombro. Perfume en mi piel.

A penas me cruzo a nadie en mi serpenteo por las callejuelas de suelos brillantes de agua. Me digo a mi misma: “Soy de pintalabios rojo en noches negras, de tacones altos en días bajos y de sonrisa amplia en noches pequeñas”. Mi voz va preparando historias, que te lleven, de la mano, hasta el país más pequeño y secreto, en el mapa de tu corazón.

De jueves a domingo no hay vuelos a París. Camino de día, por las calles de la ciudad, llena de luces y ruidos, y miro curiosamente, los ojos, que con los mios se cruzan, y en ese fugaz cruce de caminos, imagino las historias que llevan cosidas tras su armadura. Llevo zapatillas y el pelo recogido en una coleta. Agua y jabón en mi piel.

Con todos esos relatos que atraviesan mi vida, escribo con la necesidad inevitable, de sanar cada una de mis heridas. Escribo porque me cura y me crecen alas. Como un receta que inventa una pócima de letras. Como un misterioso milagro que estalla en mis dedos, y transforma en palabras, cada emoción que tú me haces sentir.

Escribo porque así es la locura de mi alma.

Porque me enamora la tuya.

Porque creo en el amor.

Rosa Vidal Ross 💙
https://www.youtube.com/watch?v=Uv_eig4w

Dinamita en la piel.

Nos faltó todo. Nos faltaron las caricias que viajan por la piel, como quien pierde el avión más importante de su vida. Nos faltaron las canciones que componen los ojos, cuando las miradas sólo quieren comer ….labios y besos. Nos ha faltado la urgencia con que el deseo rompe la camisa y los botones, el vestido y la ropa interior, si es que la llevo puesta hoy. Nos ha faltado callar las bocas y las palabras innecesarias, y dejar que los silencios fueran bombas salvajes que saltan sobre la cama. Nos ha faltado dinamitar tanto deseo escuchado y no atendido. Nos ha faltado el olor del amor y el sabor del sudor. La locura de la piel cuando transcribe sin palabras, cada sensación. Teníamos una caja para hacer magia y nos dio miedo abrir la tapa.

Nos ha faltado bailar.
Dinamita en la piel.

Rosa Vidal Ross Copyright
💙https://www.youtube.com/watch?v=YiRyI4TZn2g

Dinamita en el alma.

Verás, te escribo para decirte que sino dejas latir al corazón, si no pones el alma, si no pones la mirada a la altura de los ojos, ni por encima ni por debajo, si no hay pasión en cada cosa que haces, si no construyes de nuevo los sueños que se te han caído al suelo.

Entonces, empiezas a morir un poco.

Si no te vuelves a enamorar, porque han roto tu corazón en mil pedazos, o lo has protegido tanto, que casí te has olvidado de querer, si no vuelves a creer en la amistad, sólo porque un amigo ha dado la vuelta a tu concepto de la lealtad,

Entonces, empiezas a morir un poco.

Si no crees, que tienes que seguir adelante, aunque hayas perdido el mapa y la brújula; las ganas y la alegría, si no crees que aunque tu vida estalle en mil pedazos, tienes que recomponer tu sonrisa y tu camisa, y continuar…

Entonces, empiezas a morir un poco.

Saca de lo más profundo de tu alma, la fuerza con la que has venido al mundo y si es necesario, grita al viento y a la gente; al fracaso y a los errores; a las decepciones, a tus heridas; a las batallas perdidas, y cuéntales…

Que no eres más fuerte que cualquier adversidad, y que necesitas correr y perderte. Pero esta vez no vas a huir, porque siempre te has enfrentado a todo y a todos, cuando la causa merecía la pena. Y esta, lo merece. Eres valiente.

Dile al mundo, que tú no quieres morir, poco a poco

Que quieres volver a aprender a vivir… poco a poco.

Y recuerda, que nada de lo que vivimos tiene sentido sino “tocamos” el corazón de las personas, y cuando consigues que los demás vean tu verdadera luz, esa que lleva de la mano, también a tus sombras, a partir de ese instante, te quedas para siempre en sus vidas

Dinamita en el alma.

 

Rosa Vidal Ross.

Dinamita en los ojos.

Te escribo para avisarte que durante tu vida, vas a destrozar todo cuanto quieres un millón de veces.

Que andarás por caminos equivocados, en busca de piedras con las que has tropezado cientos de veces, y no aprenderás la maldita lección, de que la piedra no te merece.

Que por mucho que encuentres personas que te quieran y te protejan, nadie, salvo tú mismo, vas a poder vencer a tus fantasmas.

Tendrás que asomarte debajo de la cama y apuñalar tus miedos o abandonarlos en cualquier esquina para que busquen a otra víctima.

Vas a amar hasta que duela, y pensarás que el amor es justo lo contrario a lo que te habían contado, y te preguntarás cómo cabe tanta ira en un sentimiento, que, debería ser igual de bonito que el propio paraíso.

Pues, sí, encontrarás ese paraíso, lo abrazarás como quien abraza a un ser querido en la zona de llegadas del aeropuerto, y lo cuidarás con el miedo perpetuo a que se rompa y te arrastre con él.

Pero de lo que nadie te avisó es que hay pocas cosas en esta vida eternas, y que todo lo que amas acaba por sacar sus púas, pero aun así, merecerá la pena haberlo intentado.

No temas, afortunadamente todos nos equivocamos tantas veces como acertamos y nos sacudimos a nosotros mismos los errores que nos pertenecen.

También van a fallarte aquellos que te han dado la vida y tendrás que hacer profundos ejercicios contigo mismo para perdonar a dos personas que piensas que no tienen ningún derecho a decepcionarte, pero que, pese a su condición de padres, son tan humanos como tú.

Habrá días que te levantarás con ansias de comerte el mundo, de hacer tu propia revolución, y cambiar todo aquello que no consideras justo.

Apuesta por tus ideales, que son más valiosos que la mayor de las fortunas. Y los días en los que te despiertes y te abrume el hecho de pisar el suelo, recuerda que la tristeza, forma parte de esta vida que, a veces, es muy puta, y trata mal a los que menos lo merecen.

Pero pasará, y seguro que en el teléfono, hay un contacto dispuesto a matar monstruos por ti y salvarte de esa tristeza de hoy.

Dinamita en los ojos.

 

Voces que son puñales.

Hay voces
que no se van nunca.
Que se quedan a vivir,
a tu lado,
para siempre jamás.

Hay voces que se pegan,
como un abrigo de primavera,
a tu piel
y ahí, echan raíces
de palabras y flores azules.

Hay voces que se anclan en tu cintura
como el que se pierde,
y encuentra en el ombligo
el mejor escondite
donde comer chocolate.

Hay voces que te matan
cada vez que las escuchas.

Que te curan,
como el beso sobre la herida.

Voces que te desnudan el alma
aunque no te digan nada.

Que te erizan la piel y la mirada,
con cada palabra.

Voces en las que te quieres quedar
a vivir,
como el que encuentra
un planeta inhabitado.

Hay voces hechas con palabras y colores
con tierras y océanos
con sirenas y piratas.

Voces que son canciones.

libros, películas, viajes,

olores, sabores,

idiomas, amores.

Voces que son puñales.

Y poemas.

Sexo. Placer. Noche.

Desayuno y risas.

Voces de las quieres huir
y siempre van contigo.

Hay voces que enamoran a tu alma,

a tus sábanas,

a tu locura.

Para todas las vidas.

@rosavidalross

La ropa interior de sus palabras.

Primero se enamoró de su caos,

y de su infierno a prueba de cielos,

de sus catástrofes,

de su campo de minas.

De sus heridas de guerra

y de sus cicatrices

de sus desvelos.

Primero se enamoró,

de sus monstruos,

de su barco sin rumbo,

de su tierra de nadie.

De las serendipias,

que nadie entiende,

de sus lobos con piel de cordero

de su inmarcesible locura

y su insaciable deseo por todo.

De la ropa interior de sus palabras,

del sexo de su mirada,

del color de su voz.

De las fábulas escondidas en su falda.

De sus imperdonables mentiras.

De su lado más canalla.

Y después,

solo después,

se enamoró de su piel

del sabor de sus palabras

de la trampa de sus sábanas.

Para entonces

ya era tarde,

muy tarde…

De ese trocito de mapa,

no se regresa jamás.

Y él no regresó.

Rosa Vidal Ross.

El Escondite.

Querido amor:

Cuando pequeña era soñaba con encontrarte algún día, o que tal vez, tú me encontrarías a mí. Sabía que antes o después, eso dejaría de ser un sueño y se convertiría en realidad.

Pasaron los años, y he ido descubriendo que existen tantos amores como personas hay en el mundo y tantas formas de amar como historias se suceden cada segundo de nuestra vida.

Y todas pueden ser tan de verdad o tan de mentira, como uno quiera.

Te he de reconocer, que muchas veces me he perdido y no he sido capaz de localizarte, como tampoco he sido capaz de averiguar porque vestimos con disfraces a algunas relaciones, que nos hacen infelices, y a pesar de ello, las guardamos como un tesoro.

Qué es lo que pasa dentro de nosotros, cuando dejamos de querernos tal como necesitamos y merecemos.

Te escribo y no sé si me leerás, como tampoco sé si me entenderás, aunque creo que no hay momento más sencillo y valioso que ese, donde llegamos a comprender que nadie nos puede dar aquello que uno mismo no sea capaz de darse a sí mismo.

Que no puedes esperar amor si no eres capaz de amarte.

Es una regla tan simple como efectiva.

Así, mi querido amor, todos en algún momento de nuestra vida, te andamos buscando, o esperando que seas tú quien lo haga por nosotros. Te hablamos, maldecimos y odiamos.

Te adoramos, mentimos y negociamos.

Te descubrimos, veneramos y amamos.

Te intuimos, olfateamos y sucumbimos de lleno en tus brazos.

Nos hacemos adictos a ti.

Asaltas nuestra cama a la misma velocidad que lo haces en nuestra alma.

Quería decirte, por si andamos jugando al escondite, que he decidido dejar que me encuentres.

Voy a dar la cara y también el corazón.

No voy a esconderme más por miedo a que me lo rompan; a que no seas lo que espero, y no voy a esconderme por temor a sufrir decepciones, o que no se cumplan mis expectativas.

Por miedo al dolor.

Voy a dejar que conozcas también mis demonios por si acaso te apetece compartir mi infierno, un ratito. Porque allí también hay parte de mi alma.

He comprendido que el que gana en el escondite no es aquel que mejor se esconde y nadie encuentra…

Sino aquel que habiendo encontrado el mejor sitio para ocultarse, sale a la luz del sol a divertirse, a reír, a compartir la verdadera magia de los “encontrarnos”.

El que se arriesga y salta.

El que ama sin garantías de que le amen.

Hasta siempre, mi querido amor.

Ven, y si no me encuentras, tienes permiso para llegar hasta mi escondite…

Tú lo conoces bien.

Por si te apetece que juguemos juntos.

Rosa Vidal Ross

Cuando nuestras locuras, ser aman.

La vida está para dar amor y cuidar de los buenos amigos.Tener aventuras que nos descubran experiencias maravillosas, bañarse a la luz de la luna, mantener la capacidad de asombro y descubrimiento en cada instante que vivímos. No dejar de luchar nunca por aquello en lo que creemos. Perder la cabeza por alguien, cuando descubrimos que nuestra locura y su locura, se aman. Y sentir que el triunfo puede ser, llegar al final del día despeinado y con “ese brillo” tan especial en la mirada.

Rosa Vidal Ross.

La imagen puede contener: cielo, exterior y agua

“Era de tacones altos en días bajos”

Va corriendo de una lado a otro, con el pelo y el bolso desordenado. Su voz siempre te cuenta historias; de esas, que al escucharlas, te hacen viajar hasta el país más pequeño y secreto en el mapa de tu corazón.

“Era de pintalabios rojo en noches negras, de tacones altos en días bajos y de sonrisa amplia en días pequeños”

Sabía que era más feliz dedicándose toda una vida a algo que le apasionara, aunque no llegará a fin de mes, que pasar un solo instante de sus días, trabajando únicamente, por dinero.

Era consciente de que todo le costaría más que al resto, y que que al final lo conseguiría. Aprendió a disfrutar de su incoherencia, esa, que le hacía cambiar, aprender y crecer. Perdonar, soltar y querer.

No entendía su mundo sin amor, el propio y el de los demás. Porque el amor, decía, “siempre está naciendo”.

Y siguió caminando calle arriba, con su sonrisa de noviembre. Con el pelo y el bolso desordenados.

Sus pasos dejaban huellas, no cicatrices.

Rosa Vidal Ross ©Copyright