Mariposas, pingüinos y leones.

Ellos sólo creían en mariposas que planeaban en el estomago, pero yo sabía que fuera de ese territorio conocido, existía algo más… Y entonces, conocí la elegancia de los pingüinos cuando tus dedos decidieron explorar mi polo norte… ese tan frio y tan al norte, que no estaba permitido para cualquiera. Fue cuando, cientos de leones, en la pasión de tu mirada, llegaron a devorar la inocencia de mis labios.

Yo no creía solo en aleteos que se pierden entre palabras, y no llevan a sitio alguno. Pero sí creía en ti, y en tu creencia y en la mia, se abrieron todas las puertas del mundo, para que tu óceano y el mio mezclasen sus aguas como locos desbocados y sin sentido. Así lo supe… desnudaría mi cuerpo y mi alma, con mil mariposas y en cada estación, si tu estás conmigo.

Rosa Vidal Ross. ©Copyright 2016

Que nadie sostenga tú lápiz.

Cada día escribimos un poquito de nuestra vida, a veces llenamos la hoja de tachones, borrones, y garabatos sin sentido… incluso sentimos que ese capitulo es digno de lanzarse como una pelota a la papelera más cercana. Pero, es que la vida funciona así, y a veces nos cuesta comprenderlo. De nada valen páginas en blanco inmaculado, con una coreografía perfecta de letras y paisajes, donde cada emoción ocupa su lugar; donde cada experiencia va unida a la persona correcta.

Cada día escribimos y vivimos. Lloramos y aprendemos.
Reímos y lo volvemos a intentar. Y eso es lo verdaderamente emocionante y precioso… que siempre existe una nueva oportunidad de ser mejor y dar la esencia maravillosa que todos guardamos dentro. Recuérdalo, cuando escribas la historia de tu vida, no dejes que nadie más sostenga el lápiz. Cada error y locura te pertenecen. Nunca lo olvides. Por eso precisamente, eres único.

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016

 

Como una flecha en tu alma.

Conocemos a miles de personas y con ellas, cruzamos historias, de las que a veces, solo quedan pompas de jabón que el aire se lleva. Compartimos palabras, caricias, maletas y llaves, y a veces el agua, se las lleva mar a dentro. Y de repende, alguien aparece y con su presencia lo cambia todo. No es quien te construye un castillo sobre las nubes, ni la que te envuelve en humo y dulces sonrisas. Conocemos a miles de personas, pero hay miradas especiales, que como una trampa te atrapan, te secuestran, te enamoran. Hay voces que, como una flecha, atraviesan tu alma para siempre.

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016

Me enamoran.

Me enamoran las decisiones que explotan como un latido en el corazón, son un tambor fuerte y puro, esas… que sin saber bien donde te llevan, te dan la vida y te descolocan como una fuerte lluvia en un día de sol.

Me enamoran las personas que se estrellan tantas veces como sean necesarias, hasta conseguir todo aquello por lo que darían la vida hoy… y mañana también. Las que recogen sus trozos del suelo, y con todas la dudas del mundo y serenidad, los colocan de nuevo, y forman una armadura hecha de derrotas y victorias, y siguen su camino.

Me enamoran los momentos en los que estoy totalmente perdida y no se hacia donde voy…pero si, qué es lo más importante de la vida, porque ahí exactamente, están las personas que le dan sentido a cada decisión; a cada batalla perdida y ganada, y a cada trocito de mi, que en ellos voy dejando… Porque a veces, para ser auténtico, tienes que dejar parte del equipaje en el trayecto.

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016
https://www.youtube.com/watch?v=vwvhjrb4IsA

Un puerto soleado.

Hay historias que sin querer comienzan, cuando dos personas que no se buscaban, de repente, se encuentran. Puede que sea el día menos esperado, en el momento más inadecuado y con la persona más imprevisible. Y es posible, que justo en el instante de ese encuentro, unas manos terminen anclandose a otras, como si fueran un puerto soleado tras un día de naufragio.

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016

El baile.

Me sorprende increíblemente lo implacables que son algunas personas con los errores y equivocaciones de los demás. Y me pregunto: ¿Quién está a salvo de no herir y decepcionar a los seres a los que ama? Qué fortuna tan grande tienen entre sus manos, los que se pueden permitir el gran privilegio de envolver en silencios y dejar sin oportunidad a otros de reconocer donde hemos fallado, donde queremos aprender y enmendar aquello que, en ocasiones, nos causa más dolor a nosotros mismos, que aquellos a los que lastimanos, aún sin querer.

Me hiela la sangre, la frialdad con la que algunos pasan página y hacen borrón y cuenta nueva en la vida de los demás, como si los seres humanos fueramos letras en un libro, que se cierra y se olvida. Todo lo que hacemos nos pasa factura antes o después, eso sí lo he aprendido… Claro que cometo errores y meto la pata hasta el fin de mis posibilidades, y de igual forma, aprendí de mi padre a dar la cara cuando tengo que hacerlo e ir con la mirada alta y humildad, que eso no es ser indigno, más bien todo lo contrario. También de mi madre, aprendí a pedir perdón allá donde quiera que mis actos o palabras, dejarán tristeza o dolor.

Y así, me quedo pensando… que nadie está libre de culpa, que todos en algún momento de nuestra vida “fallamos”, mentimos, somos infieles, nos equivocamos y no cubrimos las expectativas que los demás tienen sobre nosotros… y eso no nos convierte en seres inferiores o en malas personas. Nadie debería tener el poder de lastimar el alma de otro ser humano, simplemente porque nos equivocamos en un paso del baile, en el que bailamos todos.

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016

Viajar a ningún sitio. Sólo a ti.

A veces, no ir a ningún sitio es la mejor manera de viajar dentro de ti, y una vez allí, ver que pasa… A veces, soltar y dejar ir aquello a lo que nos aferramos, aún sabiendo que nos hace infelices, es la manera más inteligente de permitir que otras historias lleguen a nuestra vida, y a través de ellas, dejar que aparezcan las personas que cambiarán, inexplicablemente y maravillosamente, nuestros días.

A veces, no hay que ir, preguntar, buscar, o permitir nada. Sencillamente, hay que observar, respirar y sonreir. Ver como cada instante y cada emoción, toman su lugar y su tiempo. Ver como cada persona toma sus decisiones y con ellas, su camino. El tuyo, es tan largo y extenso, tan sencillo y fascinante, como tu mismo permitas que sea. A veces, sólo hay que dejar que las cosas ocurran, sin más…

Rosa Vidal Ross © Copyright 2016.

Lo bello tiene también un lado oscuro.

Lo bello también tiene un lado oscuro. Dicen que perdemos a personas en el transitar de nuestra vida, pero ¿Quién pierde a alguien que no desea olvidar? Arrastramos culpas envueltas en cargas pesadas, y con ellas cabalgamos por cielos e infiernos, buscando perdones que a veces, no llegan nunca. ¿Y por qué sentir que hemos fallado, que no hemos sido aquella persona que los demás esperaban ?

Nadie extravía sentimientos que son verdaderos, los dejamos sobre manos ajenas y en amores ingratos, y creemos que de ahí partirán a un lugar hermoso… Y olvidamos una y otra vez, que el verdadero sentido de la vida es quererte, querer y que te quieran. Nada se pierde en ningún lugar, nadie falla a nadie, cada uno comete las equivocaciones que quiere y necesita vivir.

Cada uno hace explotar sus sueños, como fuegos artificiales, y los transforma en las locuras imprescindibles, para teñir su alma del color que elija. Nunca el tiempo cura heridas, sino uno mismo es quien decide que el alma se cura con agua salada y por ello se lanza al mar. A tantos océanos como deseemos.

Necesitamos perdonar todo lo que llevamos dentro y a nosotros mismos, para contemplar nuestra sombra, con cada una de las luces con las que llegamos este mundo… Ahí, quizás lleguemos a descubrir, que nuestro lado oscuro, tiene también un lado bello.

Rosa Vidal Ross © Copyright 2015

Necesito escribir para amarte.

Cuando escribo no sé bien donde estás, pero tampoco eso importa mucho, realmente… Prefiero imaginarte libre, sonriéndo y feliz, en cualquier lugar del mundo. Necesito contarte lo que atraviesa mi corazón y saber que todas mis palabras se enredan entre tus dedos y van en busca de caricias, aunque no tengas mis manos cerca.

No quiero saber si me echas de menos tanto como yo, porque las ausencias se hacen inmensas y vuelan a lugares tan lejanos, que en realidad nunca se marchan y viajan siempre en cada respiración, en cada suspiro. Necesito escribir para sentirme viva, para amarte. Y yo me quedo aquí, frente a la ventana, con mi libreta y mi taza de café.

Rosa Vidal Ross