Mi fantasía textual es que me comas. Y punto.

Pasamos la vida escribiendo y nos olvidamos de borrar, a pesar de que la mayoría de los lápices llevan una goma para ello.

No es imprescindible, tan solo es una opción.

Llenamos hojas de historias que son de otros, de otras vidas, y olvidamos que la nuestra, también es importante, especial y única.

Hacemos planes de futuro de cosas que, tal vez, nunca llegarán o nunca viviremos; y en esa carretera olvidamos, de lo que un día quisimos ser y donde quisimos estar.

Dejamos de creer en el amor, solo porque un día nos hicieron daño, y en ese dolor, se quedaron las letras de nuestra canciones.

Y así, vamos dejando escapar los momentos y con ellos la vida….

Cómete las letras de cada historia, las hojas donde escribes la tuya.

Los puntos suspensivos y las interrogaciones.

La letra pequeña y los efectos secundarios.

Cómete el lápiz y la goma de borrar.

Y deja que las cosas ocurran; que todo fluya.

Que lo inimaginable pueda ser.

Que la espléndida e incoherente locura que vive dentro de ti, sea el mejor texto que jamás escribas.

Emborráchate de realidad.

Pero no olvides invitar a cada uno de tus sueños, a recorrer el camino.

Sin ellos, la historia es otra.

Rosa Vidal Ross Copyright

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Se “hierba buena” o “mala hierba”. Pero se, lo que te de la gana ser.

Se “Hierba buena” o “Mala hierba”, plantate donde quieras florecer, pero no te conviertas en el jarrón más bonito de la vitrina, aunque la tentación sea fuerte. Enseñales las curvas de tu inteligencia y la sensualidad de tu audacia, y si quieres después, les enseñas tu piel. Pero solo, si tu quieres…

Muéstrale al mundo hasta donde eres capaz de llegar por ti misma y si quieres, más tarde, les dejas ver las pecas de tus mejillas. Se flor, siembra o cosecha; se hierbajo, rastrojo o semilla – por decidir en qué convertirse-, pero no te transformes en la mujer “maquillada” que los demás esperan, si lo que te hace feliz es ir despeinada por la vida. Pero solo, si tu quieres…

Rómpete en tantos pedazos, que más que trozos, sean polvo de estrella, porque de ese viaje, te volverás a recomponer… y no imaginas la luz que desprendes, cuando “mudas la piel” del alma. Pero solo, si tu quieres….

Vuela y no dejes de mirar abajo, para recordar quienes cosieron cada una de tus alas; los mismos que te dijeron, que “si querías, podías”, porque ellos, estarán esperando por ti cada vez que necesites “repostar alas”. Pero solo, si tu quieres…

Se la persona que quieras ser. Ve donde quieras ir. Descubre todo aquello que la vida te ofrece y nunca dejes de quererte. Se quien te de la gana ser.

Pero solo, si tu quieres…

Rosa Vidal Ross.

 

 

Mágicas.

Pasaba la vida y creía que no existían personas “mágicas”, esas, que cuando te atraviesan, lo hacen para siempre. Me hicieron creer que son producto de nuestra imaginación, de los libros; que son historias que cuenta la gente, simplemente…

Mi padre me contaba que cuando las tuviera frente a mi, sabría reconocerlas de inmediato, y que no dudaría un instante, en dejar que me envolvieran con su luz.

No sabría explicar bien porqué tienen esa capacidad extraordinaria para captar e intuir cosas que para los demás, pasan inadvertidas. Como tampoco puedo explicar porque razón a su lado, te sientes a salvo y protegido.

Ahora se que son reales, que se visten de normales, y que intentan pasar inadvertidos. Se que hay algo en su mirada que te atrapa; algo en su voz que te engancha; algo en su sonrisa que te enamora. Hay algo en su alma que hechiza y cura las heridas.

Ya nadie podrá decirme, que esas personas mágicas no existen…Yo me las encuentro cada día.

Rosa Vidal Ross Copyright 2017

Las sábanas del tiempo.

Abandonarse entre las sábanas del tiempo,
también es viajar, aunque no sepas dónde,
y dejar de preguntar a los días y a las horas,
donde te lleva la vida, te convierte en naufrago
y capitán a un solo tiempo.
Estás donde necesitas estar,
con travesías de sol y tormentas,
da igual lo lejos que vayas,
siempre tendrás que volver a ti.

Rosa Vidal Ross © Copyright

Si te olvidas florecer…

A veces, si maduras mucho, te pudres y si creces muy rápido te olvidas de florecer. Si organizas excesivamente tu vida, olvidas la espontaneidad por el camino y si pretendes que todo sea tal como tú deseas, la vida te deja de sorprender. A veces, el mejor golpe de suerte, es no conseguir aquello que deseas.

A veces, es todo más sencillo y tu actitud ante cualquier cosa define más como eres, que todo lo que los demás, opinan sobre ti. A veces, sonreír ante los problemas, no te hace parecer una persona ingenua, quizá te convierte en un ser inteligente y único.
A veces, querer bien, no es darlo todo, es dar lo mejor que tienes.

Rosa Vidal Ross © Copyright

¿Y si me caigo? Ay cariño, pero, ¿y si vuelas?

“No dejes que tus heridas te conviertan en alguien que no eres” leí una vez. Olvidamos quiénes somos en cada renuncia a decir lo que pensamos, lo que sentimos, lo que deseamos. Cada vez que elegimos no tener en cuenta nuestra intuición y nuestra coherencia o incoherencia interna.Y en cada silencio, en cada renuncia concreta, desconectamos de quienes somos.

Y así, un día descubrimos que nos hemos perdido en algún punto del camino…y que no somos dueños de nuestro “poder personal”. Perdemos nuestra esencia cuando dejamos que los miedos nos ganen la batalla. ¿Y si me caigo? Ay cariño, pero, ¿y si vuelas?

Rosa Vidal Ross © Copyright

Sentir a medias.

Sentir a medias.¿Cuantas vidas crees que tienes?Te diré algo: los pensamientos nunca son honestos. Las emociones, si. Y llega un instante en el que no hay más salida que dejarlas volar libre y alto, o terminan por ahogarte.

Abandonarse a lo que sentimos, casí de forma infantil, supone muchas veces, conocer una parte de nosotros mismos, que mantenemos oculta, entre las sombras de nuestros miedos y temores.

Pocas cosas nos enseñan más que ese “pulso” entre lo que queremos y lo que hacemos; es entonces cuando nos envuelven mil tormentas y aún así, seguimos apostando todo a un mismo corazón.

Rosa Vidal Ross Copyright 2017

Momentos que lo cambian todo.

Hay momentos en los que una palabra, un silencio o una acción cambian para siempre el resto de tu vida. Con las mismas piedras que otros han dejado en tu camino construyes un puente que te permite cruzar al otro lado del rio, y una vez allí, entiendes que todo tiene un sentido y un porqué.

Hay instantes en los que sabes que las decisiones que otros toman, tienen sobre ti un inevitable efecto mariposa, y ello lejos de cortar tus alas te impulsa a volar más alto, más lejos y a disfrutar de un paisaje que nunca antes hubieras imaginado.

Hay razones que no entendemos y se escapan a nuestra lógica común, y son precisamente esas, las que van quitando anclas y permiten que nuestro viaje sea más ligero y fascinante.

Hay veces que tienes que escuchar sin miedo a tu corazón y seguirlo allá donde quiera que vaya, porque aún equivocándote, sabes que siempre es mejor elección emprender tu camino, que arrepentirte, de no haber escuchado lo que llevas cosido en tu alma.

Rosa Vidal Ross © Copyright 2016.

El cielo es de quien sabe volar.

Dicen que el cielo es de quien sabe volar. Y si los pies te fallan, recuerda que tienes alas. No es tan importante donde estás sino lo que puedes hacer allá donde te encuentres. Olvidamos constantemente que no es tanto lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa. Los demás nunca pueden tener el poder de decidir quien quieres ser, eso solo te corresponde a ti. Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas.

Rosa Vidal Ross © Copyright 2016

Un paseo por la vida.

Todavía estoy aprendiendo a conocerme y casi cada día, descubro algo nuevo en mí. Algunas cosas me gustan y otras no. Y en este viaje, a veces voy tan despacio que me pierdo, en cambio otras, y al galope, pierdo el equilibrio y termino por caerme y tocar fondo. No te pido que siempre me comprendas, sólo que me aceptes tal como soy, al final cada cual tiene su propio ritmo para aprender y desaprender. No camines ni por detrás ni por delante de mí. Simplemente camina a mi lado. No es una carrera, es un paseo por la vida.

Rosa Vidal Ross © Copyright 2016