Bajo mi sombrero.

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Y de repente, apareces y pones mi mundo del revés. Sin preguntar si quiera, si eres o no bienvenido, paras tu tren en mi estación. Y sales, impetuoso con tus maletas llenas de mariposas.Y las sueltas a mi alrededor. Quién te ha dicho que eres bienvenido…?Dime…Acaso crees que yo te he buscado ? Sabes bien que no.

Por más que escondo mi mundo bajo el sombrero, tus alas siempre me alcanzan y me elevan. Estoy tentada de dejarme llevar, y al tiempo un miedo incalculable, me abraza contra tu voz.

Tu sabes quién soy yo, porque la luvia que acompañaba tu viaje, ha dejado de mojar los cristales en las ventanas de tu vagón. Ahora se que cuando me miras y atraviesas mi sonrisa, tus dedos escriben, palabras que el resto del mundo no entiende. Vienes de un lugar donde hay mil soles y mil océanos, y con ellos has cocinado el tiempo que nos separa. Creo que si. Eres tú.

Puedo oler desde aquí el aroma de tu piel. Abrázame… Hazlo tan fuerte, que rompas todos mis miedos. Quiero lanzar al viento, el sombrero que tantas noches, ha escondido mis lágrimas. Quiero cerrar los ojos y sentir que estás aquí a mi lado, como tantas veces he soñado.

Cara a cara. cuerpo a cuerpo. Alma a alma.


Rosa Vidal Ross, 2014

Escuchaba está canción mientras lo escribíahttps://www.youtube.com/watch?v=W4DTYmmTsyQ&index=21&list=RDXZaI3kVnoeA

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Entre la espuma y la arena

Me haces volar sin alas, en horas donde todos duermen, en ese preciso instante en que el cielo y el mar se hacen el amor. Y me llevas de tu mano, a esos lugares entre tu piel y tu alma, donde las estratégias de tu mente, ordenan a miles de pequeños besos, que me cubran con el aire caliente de tu boca. Provocas el estallido de mi risa, cuando merodean tus dedos cerca de mi cintura, y me propones un juego, en el que tu siempre corres trás de mi.

Enciendes tantas estrellas como encuentras en mis ojos y prometes que vencerás a mis miedos, sin necesidad de espadas. Sólo con tus abrazos. No sé si estarás siempre en mi vida, no prometes todos tus amaneceres junto a mi, pero cada tarde me traes el sol en tu bolsillo. Y llenas mis manos de olores que me curan. Y mi alma de colores, que me envuelven en fortalezas y suspiros.

Y nunca se si volverás a la noche siguiente, y te instalarás en mi almohada, y de ahí a mis sueños, aunque creo que existes en algún lugar del mundo…Sólo le he pedido al universo, que si no eres el amor para toda mi vida, seas el amor que me llene de vida. Yo te espero. Mientras suena la canción que me hace bailar suavemente. Se que me buscas. Me encontrás cerca del mar ,entre la espuma y la arena. Donde miles de pequeñas luces guian tu camino.

Rosa Vidal, 2014.

Los pies de mi alma siempre van descalzos.

 

He nacido en el lugar donde se hacen los zapatos más bonitos del mundo. Cuando era pequeña creía que vivía en el paraíso de Cenicienta. Algunos días solía pasear subida en ellos, como si de dos caballos de mar se tratasen. Y con el mundo dentro de mi, muchas tardes de verano, los labios de mil óceanos, venían a mi encuentro y besaban mis pies descalzos.

Los he tenido de todos lo colores y formas, de tacón muy alto, tanto… que podía tocar el cielo con las yemas de mis dedos. Y algunos zapatos eran tan bajos, tanto, que pude rastrear los infiernos con la piel de mis talones. Crecí y mis sonrísas los hicieron de mil colores y texturas.Y con ellos, recorrí los pasisajes y las ciudades, más fascinantes del mundo. Crecí un poco más, y mis lágrimas afilaron su punta y sus tacones. Y con ellos, mi sombra se coló entre callejuelas donde no llegaba la luz ni la esperanza. Pero si llegaba el dolor.

He caminado descalza, sobre la arena pretendiéndo encontrar el amor.Hasta que comprendí que el amor no se pretende, ni se busca. El amor se construye. Y fui a comprar un cubo azul con dos palas verdes. Una par mi, y otra para él. Y me senté con mi gorro de paja a esperárlo. No llego pronto ni tarde. Llegó cuando tiene que llegar…Así es el amor. Aparece, sin más… Y juntos fuimos dando forma a un castillo de arena, sin ejércitos. Con pequeñas puertas y ventanas, a las que los rayos del sol y la espuma del mar, lo hacian relucir como un pequeño país, donde sus habitantes eran dos.

Mis adorables zapatos, me han hecho caminar con paso firme y seguro. Haciéndo muchas veces, malabares en cada calle que he pisado. Y he tropezado desde ellos, para aprender después , qué altura es la que necesito para mirar a los ojos, frente a frente. Y han trenzado, con tiras de cuero , mis piernas hasta llegar a mi ombligo.

Desde allí, han rodeado, como una enredadera, mi espalda y mis pechos.Los zapatos transformaron mi vida. Y encontré mi verdadera belleza, cuando descubrí que los pies de mi alma, siempre van descalzos.


Rosa Vidal Ross, 2014.

Me rompiste el corazón.

Me rompiste el corazón, y los pedazos aún te aman.
Y al unirlos, muy despacio he descubierto, que cada trocito, me cuenta historias hechas de sal y azúcar. De amor y odio. De tu vida y de la mia.
De ese espacio que nos une y nos separa al mismo tiempo. De la canción que compones, cada vez que escuchas el sonido de mi voz.

De ti me enamora tu incoherente forma de amarme, en la distancia y sin apenas tenerme. Tu extraordinaria manera de inventar nuestro mundo y como has construído,con palabras, los cielos más altos para albergar nuestros silencios. Recorrimos juntos una tierra inhabitada,donde tus caricias, han tatuado para siempre, tu nombre sobre mi piel. Se que vendrás en algún momento de tu día y de mi noche, y me encontrarás dormida. Me observarás desde tu preciosa oscuridad, y al calor de tus manos, despertarán mis pechos, mis caderas, y el sosiego de mi alma.


Me desafía tu impronunciable nombre, al compás de los golpes en mi corazón. El me dice, que ya estás cerca… Y te pido, desde mi universo más secreto, que no me dejes más. Que me envuelvan tus brazos como alas, y me lleves lejos. Porque hoy se que deseo volar contigo, más que cualquier otra cosa en el mundo. Mientras llegas,con el color de tu mirada, hago mi vestido más hermoso. Que no necesito sino saberte dentro de mi, y que tus labios me recorran lentamente, en un paseo infinito y dulce.
Me rompiste el corazón, y cada uno de sus pedazos llevan escrito tu nombre.

Rosa Vidal Ross, 2014.