Dinamita en los ojos.

Te escribo para avisarte que durante tu vida, vas a destrozar todo cuanto quieres un millón de veces.

Que andarás por caminos equivocados, en busca de piedras con las que has tropezado cientos de veces, y no aprenderás la maldita lección, de que la piedra no te merece.

Que por mucho que encuentres personas que te quieran y te protejan, nadie, salvo tú mismo, vas a poder vencer a tus fantasmas.

Tendrás que asomarte debajo de la cama y apuñalar tus miedos o abandonarlos en cualquier esquina para que busquen a otra víctima.

Vas a amar hasta que duela, y pensarás que el amor es justo lo contrario a lo que te habían contado, y te preguntarás cómo cabe tanta ira en un sentimiento, que, debería ser igual de bonito que el propio paraíso.

Pues, sí, encontrarás ese paraíso, lo abrazarás como quien abraza a un ser querido en la zona de llegadas del aeropuerto, y lo cuidarás con el miedo perpetuo a que se rompa y te arrastre con él.

Pero de lo que nadie te avisó es que hay pocas cosas en esta vida eternas, y que todo lo que amas acaba por sacar sus púas, pero aun así, merecerá la pena haberlo intentado.

No temas, afortunadamente todos nos equivocamos tantas veces como acertamos y nos sacudimos a nosotros mismos los errores que nos pertenecen.

También van a fallarte aquellos que te han dado la vida y tendrás que hacer profundos ejercicios contigo mismo para perdonar a dos personas que piensas que no tienen ningún derecho a decepcionarte, pero que, pese a su condición de padres, son tan humanos como tú.

Habrá días que te levantarás con ansias de comerte el mundo, de hacer tu propia revolución, y cambiar todo aquello que no consideras justo.

Apuesta por tus ideales, que son más valiosos que la mayor de las fortunas. Y los días en los que te despiertes y te abrume el hecho de pisar el suelo, recuerda que la tristeza, forma parte de esta vida que, a veces, es muy puta, y trata mal a los que menos lo merecen.

Pero pasará, y seguro que en el teléfono, hay un contacto dispuesto a matar monstruos por ti y salvarte de esa tristeza de hoy.

Dinamita en los ojos.

 

Anuncios

Cuando nuestras locuras, ser aman.

La vida está para dar amor y cuidar de los buenos amigos.Tener aventuras que nos descubran experiencias maravillosas, bañarse a la luz de la luna, mantener la capacidad de asombro y descubrimiento en cada instante que vivímos. No dejar de luchar nunca por aquello en lo que creemos. Perder la cabeza por alguien, cuando descubrimos que nuestra locura y su locura, se aman. Y sentir que el triunfo puede ser, llegar al final del día despeinado y con “ese brillo” tan especial en la mirada.

Rosa Vidal Ross.

La imagen puede contener: cielo, exterior y agua

“Era de tacones altos en días bajos”

Va corriendo de una lado a otro, con el pelo y el bolso desordenado. Su voz siempre te cuenta historias; de esas, que al escucharlas, te hacen viajar hasta el país más pequeño y secreto en el mapa de tu corazón.

“Era de pintalabios rojo en noches negras, de tacones altos en días bajos y de sonrisa amplia en días pequeños”

Sabía que era más feliz dedicándose toda una vida a algo que le apasionara, aunque no llegará a fin de mes, que pasar un solo instante de sus días, trabajando únicamente, por dinero.

Era consciente de que todo le costaría más que al resto, y que que al final lo conseguiría. Aprendió a disfrutar de su incoherencia, esa, que le hacía cambiar, aprender y crecer. Perdonar, soltar y querer.

No entendía su mundo sin amor, el propio y el de los demás. Porque el amor, decía, “siempre está naciendo”.

Y siguió caminando calle arriba, con su sonrisa de noviembre. Con el pelo y el bolso desordenados.

Sus pasos dejaban huellas, no cicatrices.

Rosa Vidal Ross ©Copyright

Me han crecido alas en las cicatrices.

Me han crecido alas en las cicatrices y en mi voz ha plantado semillas, la esperanza. Nazco cada noche en ciudades, que aún no han despertado y se que el amor viajará siempre conmigo.

Detrás de mi sonrisa viven lágrimas y con ellas he aprendido a bucear, porque en la profundidades también viven pájaros que han aprendido a nadar.

En el azul del cielo, han construido peces azules sus nidos y el viento juega con mi vestido, mientras yo lo engaño, él me hace volar.

Entonces leí: “Cuando ella se transformó en mariposa las otras orugas no hablaron de su belleza, sino de lo rara que estaba. Querían que volviera a ser como antes pero ella ahora tenía alas.”

Rosa Vidal Ross

Mi fantasía textual es que me comas. Y punto.

Pasamos la vida escribiendo y nos olvidamos de borrar, a pesar de que la mayoría de los lápices llevan una goma para ello.

No es imprescindible, tan solo es una opción.

Llenamos hojas de historias que son de otros, de otras vidas, y olvidamos que la nuestra, también es importante, especial y única.

Hacemos planes de futuro de cosas que, tal vez, nunca llegarán o nunca viviremos; y en esa carretera olvidamos, de lo que un día quisimos ser y donde quisimos estar.

Dejamos de creer en el amor, solo porque un día nos hicieron daño, y en ese dolor, se quedaron las letras de nuestra canciones.

Y así, vamos dejando escapar los momentos y con ellos la vida….

Cómete las letras de cada historia, las hojas donde escribes la tuya.

Los puntos suspensivos y las interrogaciones.

La letra pequeña y los efectos secundarios.

Cómete el lápiz y la goma de borrar.

Y deja que las cosas ocurran; que todo fluya.

Que lo inimaginable pueda ser.

Que la espléndida e incoherente locura que vive dentro de ti, sea el mejor texto que jamás escribas.

Emborráchate de realidad.

Pero no olvides invitar a cada uno de tus sueños, a recorrer el camino.

Sin ellos, la historia es otra.

Rosa Vidal Ross Copyright

Se “hierba buena” o “mala hierba”. Pero se, lo que te de la gana ser.

Se “Hierba buena” o “Mala hierba”, plantate donde quieras florecer, pero no te conviertas en el jarrón más bonito de la vitrina, aunque la tentación sea fuerte. Enseñales las curvas de tu inteligencia y la sensualidad de tu audacia, y si quieres después, les enseñas tu piel. Pero solo, si tu quieres…

Muéstrale al mundo hasta donde eres capaz de llegar por ti misma y si quieres, más tarde, les dejas ver las pecas de tus mejillas. Se flor, siembra o cosecha; se hierbajo, rastrojo o semilla – por decidir en qué convertirse-, pero no te transformes en la mujer “maquillada” que los demás esperan, si lo que te hace feliz es ir despeinada por la vida. Pero solo, si tu quieres…

Rómpete en tantos pedazos, que más que trozos, sean polvo de estrella, porque de ese viaje, te volverás a recomponer… y no imaginas la luz que desprendes, cuando “mudas la piel” del alma. Pero solo, si tu quieres….

Vuela y no dejes de mirar abajo, para recordar quienes cosieron cada una de tus alas; los mismos que te dijeron, que “si querías, podías”, porque ellos, estarán esperando por ti cada vez que necesites “repostar alas”. Pero solo, si tu quieres…

Se la persona que quieras ser. Ve donde quieras ir. Descubre todo aquello que la vida te ofrece y nunca dejes de quererte. Se quien te de la gana ser.

Pero solo, si tu quieres…

Rosa Vidal Ross.

 

 

Mágicas.

Pasaba la vida y creía que no existían personas “mágicas”, esas, que cuando te atraviesan, lo hacen para siempre. Me hicieron creer que son producto de nuestra imaginación, de los libros; que son historias que cuenta la gente, simplemente…

Mi padre me contaba que cuando las tuviera frente a mi, sabría reconocerlas de inmediato, y que no dudaría un instante, en dejar que me envolvieran con su luz.

No sabría explicar bien porqué tienen esa capacidad extraordinaria para captar e intuir cosas que para los demás, pasan inadvertidas. Como tampoco puedo explicar porque razón a su lado, te sientes a salvo y protegido.

Ahora se que son reales, que se visten de normales, y que intentan pasar inadvertidos. Se que hay algo en su mirada que te atrapa; algo en su voz que te engancha; algo en su sonrisa que te enamora. Hay algo en su alma que hechiza y cura las heridas.

Ya nadie podrá decirme, que esas personas mágicas no existen…Yo me las encuentro cada día.

Rosa Vidal Ross Copyright 2017

Me declaro adicta.

Me declaro adicta a la gente real y verdadera, a los que no esconden ni ocultan. A los que llegan puntuales a la vida de quienes le quieren. A los que no necesitan perder a una persona, para echarla de menos… cuando ya no hay vuelta atrás. Por eso le dan su lugar, cuando todo está “a tiempo”.

Y creo en la sencilla e inexplorada ley del Universo, “que todo cuanto dejas a tu paso en la vida de los demás, vuelve como un potente boomerang a la tuya”. Me declaro adicta a los que ponen el alma y se dejan la piel por hacer felices, a los que, de una u otra forma, siempre están a su lado.

Rosa Vidal Ross

El Paraíso.

A los que se olvidan pronto de las cosas que hasta ahora, han sido esenciales. A los que tienen mucha prisa por llegar, sin importar cómo ni con quién.

A los que en ese trayecto de escalada, atropellan todo a su paso, olvidando incluso, a los que siempre han estado.

Solo recordarles… que la velocidad con la que se asciende suele ser proporcional, al efecto de caída. Que los mismos ojos con los que te encuentres al subir, encontrarás en la bajada.

Cuidado a quien pisas, porque caminar más despacio, no significa no llegar. Solo que llegaremos un poco más tarde.

Las mentiras son como el papel de plata. A primera vista deslumbran y ocultan lo que hay en su interior, pero cuando pesan demasiado, terminan por romper el envoltorio y salen a La Luz.

Todo tiene una ley, la misma que rige la propia vida y el Universo. Aquello que hacemos en la vida de los demás, como los tratamos y utilizamos… antes o después, tiene una consecuencia. Tiene una respuesta.

El paraíso tiene más de “con quién” que “de dónde”.

Rosa Vidal Ross © Copyright

Las sábanas del tiempo.

Abandonarse entre las sábanas del tiempo,
también es viajar, aunque no sepas dónde,
y dejar de preguntar a los días y a las horas,
donde te lleva la vida, te convierte en naufrago
y capitán a un solo tiempo.
Estás donde necesitas estar,
con travesías de sol y tormentas,
da igual lo lejos que vayas,
siempre tendrás que volver a ti.

Rosa Vidal Ross © Copyright