El Paraíso.

A los que se olvidan pronto de las cosas que hasta ahora, han sido esenciales. A los que tienen mucha prisa por llegar, sin importar cómo ni con quién.

A los que en ese trayecto de escalada, atropellan todo a su paso, olvidando incluso, a los que siempre han estado.

Solo recordarles… que la velocidad con la que se asciende suele ser proporcional, al efecto de caída. Que los mismos ojos con los que te encuentres al subir, encontrarás en la bajada.

Cuidado a quien pisas, porque caminar más despacio, no significa no llegar. Solo que llegaremos un poco más tarde.

Las mentiras son como el papel de plata. A primera vista deslumbran y ocultan lo que hay en su interior, pero cuando pesan demasiado, terminan por romper el envoltorio y salen a La Luz.

Todo tiene una ley, la misma que rige la propia vida y el Universo. Aquello que hacemos en la vida de los demás, como los tratamos y utilizamos… antes o después, tiene una consecuencia. Tiene una respuesta.

El paraíso tiene más de “con quién” que “de dónde”.

Rosa Vidal Ross © Copyright

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Las sábanas del tiempo.

Abandonarse entre las sábanas del tiempo,
también es viajar, aunque no sepas dónde,
y dejar de preguntar a los días y a las horas,
donde te lleva la vida, te convierte en naufrago
y capitán a un solo tiempo.
Estás donde necesitas estar,
con travesías de sol y tormentas,
da igual lo lejos que vayas,
siempre tendrás que volver a ti.

Rosa Vidal Ross © Copyright

La elegancia de tu corazón.

Me quedo con personas con elegancia en el corazón, las que te evitan, si pueden, un mal momento, un dolor, una tristeza, y te dejan de paso una sonrísa y un ” vamos, que tú puedes…”

Las que tienen la elegancia en el alma y te visten de “estoy aquí contigo, por si me necesitas, aunque no me veas…”

Las que llevan la elegancia en el perfume a jabón y agua, y te envuelven con palabras que aparecen de repente ” todos los triunfos nacen cuando te atreves a comenzar…”

Me quedo con la elegancia de tu mirada, porque tu me sigues mirando, incluso cuando yo cierro los ojos.

Rosa Vidal Ross © Copyright