París es siempre una buena idea.

A veces, sin darnos cuenta, dejamos de querernos un poquito y así, descubrimos que no tenemos tanta fortaleza para seguir adelante. Nunca te arrepientas de dar lo mejor que hay en ti, por alguien que lo merece, aunque en esa elección te equivoques. Si tienes que elegir, siempre será mejor ponerse al lado de los sentimientos que te convertirán en mejor persona, que proteger tu corazón hasta convertirlo en piedra. Y eso no significa que no falles, sino que lo has intentado, y luchar… es sólo cosa de valientes. Un día me perdí en París, y ni con el mapa entre las manos, supe orientarme… entonces, deje que fuera mi instinto quien me guiase y descubrí que París, como la vida, es siempre una buena idea.

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016

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Tocar la vida de alguien.

En la vida hay personas importantes y otras no tan importantes para ti. Personas que se cruzan en tu vida y la tocan con amor o sin cuidado y continúan…

Existen personas que se alejan y tú suspiras con alivio y cuestionas porque tuviste que haber tenido contacto con ellas…

Existen personas que se alejan y tú suspiras con nostalgia y te cuestionas porque tuvieron que alejarse y dejar ese enorme vacío en ti.

Existen personas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestras vidas. Piensas en todas aquellas personas que han pasado por tu memoria, miras a los presentes y te cuestionas tantas cosas…

En la vida hay personas que vienen y otras que se van y cada una de ellas deja huella en nosotros y descubres que estas hecho de pequeñas piezas de todas aquellas que han pasado por tu vida.

Yo soy parte de todo aquello que he encontrado en mi camino, yo tengo una parte de ti, y en cierta manera estoy hecha de pedacitos… de algún pedacito tuyo y seguro que en ti, también encontrarás alguno mío. Si seguimos juntos o si algún día nos tenemos que separar… Gracias por tocar mi vida.

El que alguien ” toque” mi vida es un privilegio, tocar la vida de alguien es un honor, pero ayudar a que otros toquen sus propias vidas…es una de las experiencias más hermosas de la vida.”

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016

Cuando te olvidas de florecer.

A veces, si maduras mucho, te pudres y si creces muy rápido te olvidas de florecer. Si organizas excesivamente tu vida, olvidas la espontaneidad por el camino y si pretendes que todo sea tal como tú deseas, la vida te deja de sorprender.

A veces, es todo más sencillo y tu actitud ante cualquier cosa define más como eres, que todo lo que los demás opinan de ti. A veces, sonreír ante los problemas, no te hace parecer una persona ingenua, quizá te convierte en un ser inteligente y único. A veces, querer bien, no es darlo todo, es dar lo mejor que tienes.

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016

Cuando perdemos las alas.

A veces perdemos las alas en el camino, tan sólo para aprender que también podemos volar con el corazón. Y desde allí, al detener nuestro vuelo y lejos de perder el viaje, aprendemos a ver todas aquellas cosas que perdemos de vista, cuando volamos muy alto. Con la piel en la tierra y los brazos abiertos, comprendemos que desde abajo también somos fuertes, humildes y valientes. Así, tal vez tardemos más tiempo en llegar… pero llegaremos con quien deseamos llegar.

Rosa Vidal Ross. ©Copyright 2016
https://www.youtube.com/watch?v=PoUYeE602jM&nohtml5=Fals

Otras formas de decir “te quiero”.

Las personas dicen “te quiero” constantemente; cuando dicen “avísame cuando llegues a casa”, o “conduce con cuidado” o “te compré el chocolate que te gusta”. Hay muchas formas de decirlo con otras palabras. Sólo tienes que escucharlas… No siempre decir te quiero, suena de la misma forma.

Las personas dicen “te quiero” sin palabras, cuando en la mirada o en el gesto, nos demuestran que somos importantes; cuando con un simple detalle, nos hacen saber lo especial que somos. Cuando nos cuidan y protegen, también nos dicen “te quiero”. Sólo tenemos que aprender a observar, porque las personas que nos quieren, nos los dicen en cada momento.

(Del texto de Carlos Ruiz Zafón)

Mariposas, pingüinos y leones.

Ellos sólo creían en mariposas que planeaban en el estomago, pero yo sabía que fuera de ese territorio conocido, existía algo más… Y entonces, conocí la elegancia de los pingüinos cuando tus dedos decidieron explorar mi polo norte… ese tan frio y tan al norte, que no estaba permitido para cualquiera. Fue cuando, cientos de leones, en la pasión de tu mirada, llegaron a devorar la inocencia de mis labios.

Yo no creía solo en aleteos que se pierden entre palabras, y no llevan a sitio alguno. Pero sí creía en ti, y en tu creencia y en la mia, se abrieron todas las puertas del mundo, para que tu óceano y el mio mezclasen sus aguas como locos desbocados y sin sentido. Así lo supe… desnudaría mi cuerpo y mi alma, con mil mariposas y en cada estación, si tu estás conmigo.

Rosa Vidal Ross. ©Copyright 2016

Un puerto soleado.

Hay historias que sin querer comienzan, cuando dos personas que no se buscaban, de repente, se encuentran. Puede que sea el día menos esperado, en el momento más inadecuado y con la persona más imprevisible. Y es posible, que justo en el instante de ese encuentro, unas manos terminen anclandose a otras, como si fueran un puerto soleado tras un día de naufragio.

Rosa Vidal Ross ©Copyright 2016

El postre.

Lo único que realmente me importa es que al mirarme al espejo, vea en su reflejo, a la persona que realmente quiero ser. Incluso con mi locura. La vida es demasiado corta, cariño… no dejes el postre para el final. Las personas dulces, no son débiles ni cobardes. Son hermosas y valientes.

Así que, quiéreme…aunque a veces no me entiendas, porque hay momentos en los que no me entiendo ni yo. Que el amor también es eso, dar lo mejor de uno mismo por encima de coherencias y respuestas previsibles. Darte sin medida ni razón. Y dejar que las historias puedan llegar a ser.

Rosa Vidal Ross © Copyright 2015

Nada es para siempre.

La vida está llena de contínuos finales que nos conducen a irrepetibles comienzos. De personas que llegan y van; que dejan en nuestra vida los aromas y sabores que existen en el mundo. De amores que terminan para que otros comiencen y puedan llegar a ser…

De ciudades que bajo nuestros pies crean historias y así…van forman parte de nuestros recién estrenados sueños. De cielos que cierran noches que han sido frias, esas que tal vez nunca volveríamos a vivir.

De amaneceres sembrados de miradas que sin hablar lo dicen todo, esos… que repetiríamos mil veces más. La vida está llena de inolvidables adioses, que traen de la mano inevitables y maravillosas llegadas…

Rosa Vidal Ross