Si te olvidas florecer…

A veces, si maduras mucho, te pudres y si creces muy rápido te olvidas de florecer. Si organizas excesivamente tu vida, olvidas la espontaneidad por el camino y si pretendes que todo sea tal como tú deseas, la vida te deja de sorprender. A veces, el mejor golpe de suerte, es no conseguir aquello que deseas.

A veces, es todo más sencillo y tu actitud ante cualquier cosa define más como eres, que todo lo que los demás, opinan sobre ti. A veces, sonreír ante los problemas, no te hace parecer una persona ingenua, quizá te convierte en un ser inteligente y único.
A veces, querer bien, no es darlo todo, es dar lo mejor que tienes.

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¿Y si me caigo? Ay cariño, pero, ¿y si vuelas?

“No dejes que tus heridas te conviertan en alguien que no eres” leí una vez. Olvidamos quiénes somos en cada renuncia a decir lo que pensamos, lo que sentimos, lo que deseamos. Cada vez que elegimos no tener en cuenta nuestra intuición y nuestra coherencia o incoherencia interna.Y en cada silencio, en cada renuncia concreta, desconectamos de quienes somos.

Y así, un día descubrimos que nos hemos perdido en algún punto del camino…y que no somos dueños de nuestro “poder personal”. Perdemos nuestra esencia cuando dejamos que los miedos nos ganen la batalla. ¿Y si me caigo? Ay cariño, pero, ¿y si vuelas?

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El poder de las palabras.

Si fueramos conscientes del auténtico poder de las palabras. Nos hieren como balas y también, como besos, nos curan. Pueden rompernos el corazón en mil pedazos y al tiempo ser un bálsamo para nuestras cicatrices. Tienen la energía que nos eleva y la fuerza que nos hunde. No se trata de decir más con menos palabras, sino de utilizar las justas, para dejar nuestra mejor huella, en la vida de los demás. A veces, una sola palabra puede cambiar nuestra historia para siempre.

Rosa Vidal Ross Copyright 2017

…y compartieron idiomas y estrellas.

…Y él, inventó un idioma hecho de palabras que solo ella entendía. Y ella, inventó emociones que solo él sentía. Así descubrieron, que en el amor los cálculos siempre fallan. Que de nada vale luchar contra pronósticos que una mirada acaba venciendo.

Él, quería volar alto y descubrió que el vuelo junto a ella, era más hermoso. Ella, soñaba con alcanzar las estrellas, y descubrió que junto a él, sus ojos brillaban más que mil soles. Y decidieron compartir idiomas, emociones, vuelos, y estrellas. E inventaron su propio baile.

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Infinita entre tus manos.

No dejes que tus heridas te conviertan en alguien que no eres. A veces, en las cicatrices encontrarmos la verdadera belleza. Olvidamos quiénes somos en cada renuncia a decir lo que pensamos, lo que sentimos, lo que deseamos. Cada vez que elegimos no tener en cuenta nuestra intuición y nuestra coherencia interna.Y en cada silencio, cada falsedad, cada resistencia concreta, desconectamos de quienes somos.

Vivimos en un mundo donde se alimenta la creencia de que se puede evitar el dolor. Intentamos permantemente alejar las emociones que consideremos “negativas” o los momentos dolorosos, negarlos, ocultarlos, ignorarlos. Y así, un día descubrimos que nos hemos perdido en algún punto del camino…y que no somos dueños de nuestro “poder personal”. Perdemos nuestra esencia. Recuerda siempre que tienes entre tus manos una inagotable e infinita energía.

Rosa Vidal RossCopyright 2017

Sentir a medias.

Sentir a medias.¿Cuantas vidas crees que tienes?Te diré algo: los pensamientos nunca son honestos. Las emociones, si. Y llega un instante en el que no hay más salida que dejarlas volar libre y alto, o terminan por ahogarte.

Abandonarse a lo que sentimos, casí de forma infantil, supone muchas veces, conocer una parte de nosotros mismos, que mantenemos oculta, entre las sombras de nuestros miedos y temores.

Pocas cosas nos enseñan más que ese “pulso” entre lo que queremos y lo que hacemos; es entonces cuando nos envuelven mil tormentas y aún así, seguimos apostando todo a un mismo corazón.

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Surfear con la vida

Un mar en calma nunca hizo buenos marineros, y aún así, a veces creemos que no somos capaces de timonear algunas tormentas. Al final descubrimos que logramos cabalgar encima de la ola y nos convertimos en parte de ella… casi parece que volamos. Que nunca se nos olvide surferar con la vida, pase lo que pase terminaremos en el agua, y en ese infinito, aprendemos las lecciones más importantes. Y a por la siguiente ola….😉

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Perdiendo los papeles…

Cuando no sepas como resolver un problema que te quita la serenidad…Toma una pequeña altura, cambia de perspectiva, trata de ver con nuevos ojos, respira de nuevo el aire, y encontraras apoyo en cosas simples y sencillas de la vida. Verás cuanta gente maravillosa hay a tu alrededor. Comprobarás que hay personas dispuestas a todo, para que vuelvas a sonreír. A veces, es necesario perder los papeles, para encontrar el tuyo en la vida, y dejar que las cosas sucedan sin tener el control de todo 😉

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Simplemente…sucede.

No sé si te ha pasado alguna vez… y has conocido a alguien que te sorprende realmente. Puede que al principio la hayas visto de otra forma, y a medida que la vas conociendo, sientes que te vas enganchando poco a poco. Que necesitas, casi a diario, de esa pequeña dosis, que tanto placer te causa. De su particular forma de entender el mundo; de su voz y su presencia. De su forma de ser. Esa persona que en algún momento no era nada para ti, y ahora significa mucho. Por eso, nunca sabes en quien se acabará convirtiendo, ese hombre o esa mujer, que de repente aparece en tu vida. Es algo que nunca ves venir y que simplemente… sucede.

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Ser amigos.

Ser tu amigo, también es hablarte de aquello que no te gusta oír; aquello de lo que no te sientes orgulloso; de lo que te arrepientes, de lo que nunca volverías a hacer, incluso… aquello en lo que no te reconoces a ti mismo. Y aún así, besaré tus cicatrices.

Ser tu amiga, también es, acompañarte en tus peores tormentas, y contarte al oído las cosas que no me gustan y que te hará daño escuchar. Aunque sabes, que todos necesitamos de “esa” persona que nos diga la verdad, cuando los demás ya no lo hacen.

Ser tu amigo, también significa, tener la libertad de decirte, que no eres perfecto, infalible y maravilloso, las 24 horas del día. Y que cometerás errores continuamente. Aún así, yo no dejaré de quererte.

Ser tu amiga, también me permite entrar con respeto, a ese espacio donde la amistad ocupa el lugar más importante, ahí donde no siempre es necesario pedir perdón, si un abrazo sincero lo dice todo. Y tendrás que perdonarme muchas veces, las mismas que yo a ti.

Ser amigos nos concede un “pasaporte” único e intransferible, y en cada una de sus páginas, va sellando día a día, cada uno de nuestros viajes juntos; cada una de nuestras aventuras cotidianas.

Un documento que nos recuerda que somos, reales, humanos, imperfectos, torpes, imprudentes, que fallamos, mentimos, y nos equivocamos. Un mapa, que como la vida misma, nos levanta del suelo y nos inventa nuevos caminos. Nos pone alas de nuevo y una sonrisa… si estamos juntos.

Rosa Vidal Ross Copyright 2017.